Tu protección me envuelve por completo;
me cubres con la palma de tu mano.
(Salmo 139:5)
Es común escuchar esa frase en las películas de acción durante los enfrentamientos y persecuciones policíacas. David también vivió varias situaciones peligrosas, sitiado y teniendo que luchar o huir de enemigos mortales. Pero, contrario a lo que vemos en esos escenarios de amenaza, peligro y tensión, la Biblia nos habla de un cerco diferente: Dios rodea con bondad y protección a los que confían.
En estos salmos David declara que Dios es el escudo que circunda sus justos. A pesar de todo el riesgo y la aflicción que enfrentan, la presencia del Señor mantiene el corazón en paz y seguridad. Así también nosotros podemos confiar que Dios nos rodea por todos los lados. Como con un abrazo protector, el Señor nos ayuda y nos envuelve constantemente con su amor fiel.
Rodeados y cuidados por Dios
Ora al Señor para pedirle que te proteja y te guarde de todos los peligros y violencia.
Confía que él está presente y que envía a sus ángeles para guardarte de todo mal.
Lee 2 Reyes 6:14-17 y observa cómo Dios supera nuestra percepción limitada.
Aunque te sientas rodeado de problemas y peligros, recuerda que Dios es mucho más grande que todo eso. Mayor es el que está contigo, ¡créelo!
Para orar: Señor Dios, quita el miedo y la ansiedad de mi corazón. Abre mis ojos para que yo perciba tu presencia constante conmigo. Padre, ayúdame a confiar que tú sustentas mi vida y me rodeas con tu poderosa mano. Guarda mi corazón del mal, Señor, y protégenos de todos los peligros. En el nombre de Jesús, amén.
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